Por Rebrote de covid hace tropezar la recuperación

Altavozmx

La recuperación que se venia presentando a partir del segundo semestre de 2020 resultó no ser lo suficientemente sólida como para resistir la segunda oleada de la COVID-19. Industrias como la automotriz, que venían en recuperación, tuvieron una recaída al inicio de este año. Existe una posibilidad de que por el rebrote de diciembre de 2020 y el regreso al semáforo rojo en el área metropolitana, la economía vuelva a retroceder, aunque quizá no a los ritmos tan dramáticos observados durante el 2020.

De acuerdo con la información publicada por el INEGI, en el mes de abril de 2020 la actividad industrial registró una caída de un 28 por ciento respecto al mes de abril de 2019 y una contracción del 10 por ciento durante todo el 2020, lo cual nos habla de lo profunda que resultó esta crisis para México. No obstante, durante los últimos 6 meses de 2020 se tuvo una constante pero lenta recuperación de dicho sector.

Sin embargo, existen algunos indicadores adelantados que nos podrían ayudar a vislumbrar un decremento en la actividad industrial y, por ende, una disminución de la economía. Estos datos son el de ventas, el de producción de autos y el de importaciones de bienes de uso intermedio. Como se observó en el último dato publicado por el INEGI, en enero de 2021 se produjeron un total de 278 mil 711 autos. Estos son 49 mil 374 autos menos que los registrados en enero de 2020 (328 mil 085), lo que supone un hundimiento del 15 por ciento. Por otro lado, el total de autos vendidos en enero fueron 81 mil 203, registrando un desplome de 22.6 por ciento contra enero de 2020, siendo éste el peor inicio de un año desde 2009 para las ventas de autos.

Las importaciones de bienes intermedios aún no reflejan la contracción que ya se ha presentado en el sector automotriz, pero por dicho comportamiento se puede inferir que posiblemente también presenten una disminución. La razón de esto es que un porcentaje considerable de las importaciones de bienes intermedios se destinan a las fábricas de autos que se encuentran en nuestro país. Vale la pena recordar que en estos momentos existe un desabasto a nivel mundial de semiconductores para el sector automotriz. Esa escasez se puede explicar por la fuerte demanda de electrónicos (celulares, tablets & laptops).

Si estas autopartes no se encuentran disponibles en el mercado internacional, no podrán ser importadas a México y, por lo tanto, se podría mostrar un derrumbe en la importación de bienes de uso intermedio, lo que a su vez afectaría nuevamente a la industria automotriz.

Con la pandemia en auge desde diciembre, el descenso de las importaciones de bienes de consumo intermedio y la contracción de uno de los principales sectores industriales de nuestro país, los riesgos para el crecimiento son notorios. Además, en estos momentos está ocurriendo una fuerte tormenta invernal que ya ha obligado a parar la producción en distintas plantas automotrices. Así las cosas, difícilmente la actividad industrial dará indicios de recuperación.

En el último dato disponible del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), aún se logra observar la recuperación que se suscitó durante el segundo semestre de 2020. Pero con los factores señalados anteriormente, este indicador podría mostrar una caída en nuestra economía, revelando que el alivio no fue lo suficientemente sólido para soportar una segunda ola de contagios producida por el coronavirus.

El INEGI con el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), pronostica que el IGAE tendrá un descenso en el dato de diciembre mostrando una caída de 4.19 por ciento en relación con el mes de diciembre de 2019 y en enero ese mismo dato tendrá una caída de 4.40 por ciento respecto al mes de enero del año anterior.

De acuerdo con nuestra estimación, la importación de bienes de uso intermedio caerá en enero un 6.59 por ciento respecto al mes de enero de 2020, mientras que el indicador mensual de la actividad industrial descenderá un 6.10 por ciento en relación al mes de enero del año pasado. 

Algunos de los factores que podrían provocar una recuperación más lenta de lo esperado serían posteriores oleadas de contagios provocadas por las distintas cepas de la COVID-19 que actualmente se están descubriendo, aunado a una vacunación mucho más lenta de lo planeada. El seguimiento estricto de las medidas sanitarias logrará controlar el número de infectados pero el mejor medio para regresar a la normalidad es la vacuna. Éste será el verdadero impulso de una recuperación económica sólida y constante que nos permitirá regresar a los niveles de actividad industrial previos a la pandemia, detonando así el crecimiento económico tan esperado en México.